1. Exista
suficiente cantidad de hueso maxilar en donde se colocara el implante.
Esta cantidad debe ser evaluada con una radiografía o tomografía
computarizada del hueso.
2. La calidad del hueso
debe ser adecuada para que el implante quede fijo y estable el día de
la cirugía. Esto garantiza la oseointegracion entre el hueso y el
implante.
3. No exista una infección en los maxilares antes o durante la colocación de los implantes.
4. Que el procedimiento quirúrgico sea realizado siguiendo indicaciones
precisas de velocidad y refrigeración de las fresas para evitar el
sobrecalentamiento del hueso maxilar
5. Que el
implante sea colocado en el sitio y con la inclinación adecuada para
que la futura restauración protésica funcione y luzca bien. Es muy
importante que los implantes seán colocados por equipos
multidisciplinarios de especialistas para asegurar su localización
correcta. Hoy en día éste es uno de los factores más importantes.
Al
final, lo que realmente se evalua es que la corona o la prótesis
definitiva del paciente y el éxito de ésta depende, en gran medida, de
la correcta localización de los implantes. El cirujano y el
rehabilitador deben tener experiencia en la colocación exacta del
implante. Aun 1 o 2 mm de error en la colocación genera una corona que
no se va a ver ni a funcionar de manera natural.
6. El implante debe ser de una compañía comercial de renombre científico que asegure el anclaje exacto de todos sus componentes
7. Los materiales para las coronas deben ser de primera calidad para asegurar una apariencia y resistencia adecuadas.
8.
El laboratorio que fabrica todas las estructuras para el odontólogo
debe contar con la tecnología y experiencia apropiadas para manejar la
implantologia moderna.
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